martes, 8 de abril de 2008

El arte de escribir. Dodecálogo de un cuentista

por Erskine Caldwell.

I. Contar un cuento es saber guardar un secreto.
II. Los cuentos suceden siempre ahora, aun cuando hablen del pasado. No hay tiempo para más, y ni falta que hace.
III. El excesivo desarrollo de la acción es la anemia del cuento. O, mejor dicho, su muerte por asfixia.
IV. En las primeras líneas del cuento se juega la vida; en las últimas líneas, la resurrección. En cuanto al título, al contrario de lo que muchos piensan, si es demasiado brillante se olvida fácilmente.
V. Los personajes que se presentan: simplemente actúan.
VI. La atmósfera puede ser lo más memorable de un argumento. La mirada puede ser el personaje principal.
VII. En narrativa, el lirismo contenido produce magia. El lirismo sin freno, trucos.
VIII. La voz del narrador tiene tal importancia que no debe notarse. Resulta más fácil mentir desde la discreción que desde la exhibición o el ingenio.
IX. Por excepciones que puedan citarse, la frase corta resulta la más natural para un cuento. Corregir: reducir.
X. El talento es el ritmo. Los problemas más sutiles empiezan en la puntuación.
XI. En el cuento, un minuto puede ser eterno y la eternidad cabe en un minuto.
XII. Terminar un cuento es saber callar a tiempo

1 comentario:

José María Póveda dijo...

Ese texto no es de Caldwell, sino de Andrés Neuman. Está publicado en dos libros suyos: "El último minuto" y "Alumbramiento". Como explica el propio Neuman en la segunda edición de "El último minuto", la primera versión de su dodecálogo tenía una cita de Caldwell, y alguien se confundió y empezó a difundirlo por internet con la autoría equivocada. Y es cierto. Si buscas las obras de Caldwell, verás que no tiene ningún dodecálogo por ninguna parte. Estaría bien rectificar el dato.

En este enlace, pinchando en el libro titulado "Alumbramiento", puedes ver los dodecálogos de Neuman:

http://www.andresneuman.com/libros.htm

Saludos y buen año,

José María Póveda